De la inflación y las burbujas, leo en un librito editado por The Economist que…
”la gente se preocupa cuando suben los precios de los bienes y servicios. En cambio, se alegra cuando suben los precios de los activos -propiedades y acciones-: las personas se creen más ricas. Y, creyéndose más ricas, gastan más y se endeudan más. Al fin y al cabo, los precios de las acciones de empresas no pueden crecer más, en promedio, que el crecimiento de la economía del país donde están esas empresas.”
El librito, del año 2004, presupone que el lector ya sabe esto.
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De un tiempo a esta parte, estoy invirtiendo en títulos públicos del Gobierno de la Nación Argentina. Compro los bonos, cobro sus intereses y amortización, vendo los bonos. Todo lo hago con dólares que había ahorrado, pero debo operar en pesos argentinos.
Del 01 de enero al 06 de febrero, aumenté el capital inicial un 6.5% en dólares, descontados los gastos por operar. Teniendo en cuenta que fueron 36 días, es tentador calcular cuánto tendría al final de un año de 360 días, si reinviertiera cada 36 días. La cuenta es:
Capital Final = Capital Inicial x (1 + 6.5%) x ídem… (esto 10 veces)
Capital Final = Capital Inicial x (1.065 elevado a la 10)
Capital Final = 1.87 veces el Capital Inicial.
O un fabuloso 87% anual en dólares de ganancia.
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Cuando algo me sale mejor que lo esperado me pregunto en qué me equivoqué. Pienso que si se pudiera multiplicar el capital x 1.87 cada año, convertiría 1,000 dólares en 1 millón en 12 años.
Al margen de que los dólares valdrán menos en el 2021, estas tasas son disparatadas. El Mago Madoff estafó a sus clientes porque no podía ganar un 12% anual. Entonces, ¿cómo es posible que yo, que no presidí la SEC, gane un 87%?
Yo creo que no es posible. Pero ahí está el dinero y las operaciones con bonos puedo seguir haciéndolas. De hecho sigo operando. ¿Dónde está el error?
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Si esto fuera un cuento policial, el detective diría: “Ya sé la respuesta”. Y el buen lector entendería que todas las pistas ya se dieron. El obseso iría para atrás.
Como dije, compro bonos, cobro sus intereses y amortizaciones, los vendo. Todo en pesos.
Quiere decir que no hay un negocio financiero, sino tres, con resultados disímiles cuya suma arroja ese 6.5%.
UNO es el de los intereses y amortizaciones cobradas. Esto me dió un 3.2% sobre el Capital Inicial.
DOS es el resultado por comprar y vender los bonos. Como los bonos subieron de precio, su resultado fue un 5.0% sobre el capital inicial.
TRES es el resultado por vender dólares al inicio y recomprarlos al final. Esto dio un resultado de – 1.7%.
Sumando 3.2% + 5.0% – 1.7% = 6.5%.
Así, el rendimiento mayor lo obtuve por la suba de precios.
Pero esto no es para alegrarse, según leí en el primer librito de The Economist. Al fin y al cabo, los precios de los bonos no pueden rendir mucho más que el promedio de rendimiento de la economía del país.
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Entonces, sin tener en cuenta los precios, la operación me dió un 3.2%. Reinvirtiendo diez veces, obtengo un extraordinario 37% anual.
Pero, medido en dólares, la operación da: 1.5% (3.2% – 1.7% = 1.5%). Que al año es un bonito 16%. Ni fabuloso ni extradordinario.
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¿Por qué tantos inversores prefirieron darle su dinero a Madoff que comprar deuda del gobierno argentino? Por el riesgo país de Argentina, porque la Argentina entró en default, porque la inversora de Madoff estaba calificada como AAA. Sin embargo, hay dos razones más, según los otros dos libritos de The Economist.
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El segundo librito de The Economist refiere que las ganancias de las multinacionales en países emergentes son más grandes que las obtenidas en países desarrollados.
La explicación es sencilla. El capital -también el conocimiento, la infrestructura y la institucionalidad, pero principalmente el capital- es más escaso en los países emergentes que en los desarrollados. En consecuencia, el capital se vende más caro. Dicho de otra forma, con el mismo capital se compra más trabajo.
En el tercer librito de The Economist que leí en estos días, se menciona algo así como “local bias”, o prejucio nacional: las personas están más dispuestas a invertir en el propio país en el que viven que en otro, pese a saber que la diversificación reduce el riesgo y que podrían obtener ganancias mayores en otros países.
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Resumiendo:
Libro 1: Desconfiar de las subas de precios. No puedo obtener ganancias constantes de ellas.
Libro 2: Los rendimientos del capital serán, en promedio, más grandes en los países emergentes que en los desarrollados, debido a la escasez de capital.
Libro 3: Estas tasas de rendimiento son mayores que lo que su calificación de riesgo implíca.
Y perdurarán en la medida en que el localismo de los inversores individuales los lleve a elegir los fondos de inversión cuyas cláusulas limitan sus inversiones a los mercados propios.
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En consecuencia, seguiré adelante con mis operaciones locales.
Mientras tanto, trataré de aprender a globalizarme más rápido que quienes deben optar por los 401k y afines, sea por motivos legales que traslucen los culturales, o simplemente por estos últimos..
Escrito por aleajacta
Escrito por aleajacta